Luisa Madriz entre San Juan Congo y El Bautista

Cada 24 de junio se celebra la Natividad de San Juan el Bautista, el hijo de Zacarías e Isabel. “Debes llamarlo Juan y el será grande ante Dios” diría el ángel Gabriel a Zacarías en una aparición y así se hizo con el Bautista inspirado por el Espíritu Santo. En Curiepe, con mucho color rojo y mucho color blanco en la vestimenta del pueblo, se festeja ese nacimiento durante los días 23, 24 y 25 de junio entre bailes, cantos de malembe y toques de tambores, el mina con sus laures, curbata, prima, cruzao, pujao, como rasgos muy distintivos de la herencia africana. Fue en ese mes de junio en aquel sitio junto al río en el año 1721, cuando se inicia la fundación del pueblo, sobre todo con esclavos fugitivos de Curazao, pero también con muchos otros de diversas regiones. Se conoce que bajo la conducción del Capitán Juan del Rosario Blanco, quien estaba al frente de la Compañía Miliciana de Morenos Libres de Caracas, llegan al Valle de la Nueva Sevilla de Nuestra Señora de Altagracia y San Josef de Curiepe y Cabo Codera unos 25 hombres para dar principio a la fundación. Entre los nombres citados de esclavos libres aparecen por vez primera anotados en la historia de ese pueblo dos Congos. Antonio Congo y Manuel Congo. Los citamos porque en Curiepe no solo se celebra a San Juan el Bautista cada año cuando es trasladado desde la calle Higuerote hasta la iglesia. También con estruendoso entusiasmo hay una fiesta para el Congo, un sábado después del día 24 de junio, el San Juan Congo o el Conguito, otra imagen venerada que reside en el sector La Vega bajo el cuidado de los herederos de la familia Blanco Gil y sobre la cual existe la leyenda de representar la historia de dos hermanos que llegaron a Curiepe y en honor al primero que falleció se manda a tallar así, en maderas nobles y debió ser la principalísima de los festejos, con particularidades totalmente opuestas a la de San Juan el Bautista.

Para tener una visión del doble acontecimiento nos acercamos al testimonio de Luisa Madriz, quien desde niña reconoce el sonido de todos los tambores y el espesor de los sueños con el Congo y el Bautista. Eulalia Madriz y Antonio Longa fueron los abuelos de crianza de esta hija de Carmen Eulalia Madriz, que con el paso del tiempo se convierte en una de las principales lideresas de vida cultural de Curiepe, rememorando siempre con orgullo la condición de pertenecer a un pueblo de esclavos libres. Parte de esta entrevista sirvió de base al documental El Bautista Cimarrón de Luisa Madriz, concebido por José Michelli para la Colección Venezuela Plural.

YO ME FUI CRIANDO POR TRADICION ORAL, DE BOCA A OIDO

“Yo sé que al llegar el 23 de junio tengo que ayudar a todos los cultores para que San Juan salga a la calle. Yo no solamente ayudo     sino que en todas las manifestaciones estoy, hice de eso una razón de ser, porque yo pienso que es parte de mi vida. Tuve la dicha de nacer en una calle en la cual se paseaban y se pasean todavía las manifestaciones culturales de Curiepe. Yo veía desde el Entierro de la Sardina el miércoles de ceniza hasta la Quema de Judas. Yo tuve una niñez feliz y veía eso normal. Mi calle da hacia el río y era el inicio de las haciendas y por allí veía yo pasar cazadores y agricultores. Mi calle se llamaba Agricultura, pero le dicen popularmente Guárico y yo en esa calle recogía muchachos y los llevaba para el río a peinarse o les inventaba juegos, les hacía piñatas, los ponía a bailar y a cantar. Aparte de que yo soy la mayor de 7 hermanos y ayudé a criarlos, mi mamá era maestra y yo me mantuve más tiempo con mi abuela. Yo me crié en una familia muy grande, una familia ampliada, como es la familia afro, ampliada incluye a vecinos y amigos, todo el mundo es familia y no se sabe donde empieza la familia. Yo me crié en ese contexto y eso me motivó mucho, porque yo vengo de una familia de docentes  y a mi mamá que era maestra le tocó la época de los años 60 que era la época de la guerrilla, porque ella trabajaba en la pata del Cerro El Bachiller en Corozal y pasábamos hasta tres meses sin verla, entonces nosotros fuimos criados por un abuelo agricultor y una abuela ama de casa con grandes saberes. Yo me fui criando por traición oral de boca a oído casi sin darme cuenta. Yo fui amante de mi calle, de mi gente y de los niños.”

EL SAN JUAN CONGO  QUE NOS UNE CON ÁFRICA

“San Juan representa ese legado ancestral sumamente importante en una comunidad afrodescendiente. Nosotros tenemos la particularidad aquí en Curiepe, y es el único caso en América Latina, de una población fundada por negros libres,  fue Curiepe en 1721 y cuando se da la fundación de Curiepe ya teníamos una imagen, pero no era el Bautista que todos veneran y que impuso la iglesia, sino que teníamos al San Juan Congo que es el San Juan negro, el San Juan ancestral, el San Juan Congo que nos une con África. Nosotros tenemos el Congo tallado en madera a imagen y semejanza del hombre, porque es el único de las ciento noventa mil imágenes del panteón cristiano que no es asexuado, es un hombre, es un niño que tiene su sexo, tiene su pequeño falo que dice que es un hombre y que está muy ligado a lo que es la tierra. Para nosotros la madre patria fue Àfrica, no España, y todavía, 300 años después el San Juan Congo está invisibilizado porque la iglesia impuso al Bautista. Si la fundación fue en 1721, ya en 1732 Curiepe era parroquia ecleseástica y no surge como otros pueblos, no era cumbe, que eran los sitios de liberación de los esclavos, y Juan del Rosario Blanco que pensó en ayudar a sus hermanos sabía que si afirmaba que su misión era fundar un pueblo, los Blancos y los Villegas que eran los terratenientes de la época en ningún momento iban a permitirlo, entonces, el se dirigió a la Real Corona Española y pidió un permiso para vigilar las tierras y actuar contra los piratas y así se lo concedieron.”

EL CIMARRONEO CULTURAL

“En la población hubo parte de un cimarroneo cultural e intelectual, porque si tú me estás imponiendo la imagen de San Juan el Bautista, yo te toco, te bailo y te canto a mi manera. Hasta ahorita se impone la imagen católica del nacimiento de San Juan el Bautista y tenemos la particularidad de que la imagen de San Juan el Bautista es la imagen de un niño, pero la de San Juan Congo también es la imagen de un niño. Es una manera de cimarronear culturalmente. Me impones a San Juan el Bautista y yo lo celebro como quiera. No se piensa en iglesia, tan es así que San Juan el Bautista no vive en la iglesia, el vive en la casa de una familia que lo adoptó por los siglos de los siglos y de generación en generación, no es un santo de la iglesia, es un santo de los curieperos, es una imagen de los afros y de los de Barlovento.

San Juan era un instrumento, porque en la época de la colonia, cuando se daba ese día para celebrar no significaba que los amos eran buenos, sino que la iglesia en su afán de conquista estableció que era una manera de dominar porque la conquista más que con fusiles se hizo con la cruz. ¿En nombre de la cruz, cuántas cosas no se hicieron en toda América y en el mundo?. Los dueños de las haciendas desde sus casas oían a los esclavizados tocar tambor y decían ¡que negros tan zoquetes dándolo palo a otro palo! Y ellos lo que no sabían era que nosotros teníamos un código, nosotros perfectamente sabíamos cuando un tambor era de fiesta, cuando un tambor era de rebelión, cuando un tambor era de luto, cuando un tambor llama, por eso digo que San Juan fue un instrumento y por eso se tornaron tan peligrosas todas las manifestaciones afrodescendientes  y la iglesia empezó a prohibirlas, porque esos eran momentos para unirse con códigos secretos, porque no se perdía la lengua y ellos, los amos, no sabían lo que se estaba diciendo. Todavía tenemos cantos en los cuales se expresan sentimientos africanos. ¿Cuántas veces no se forjaron rebeliones en medio de un baile de tambor? Ya en 1732 estaba el Bautista aquí con su sombrero de cogollo de palma en vez de aureola y  es eso una parte de lo que lo une al pueblo.”

 

Fotografías: Luisa Madriz y la Muchachera de Curiepe 2011. Angela Collins / Luisa Madriz en Curiepe 2009. Rafael Salvatore