Desde hace 50 años y motivados en la celebración popular del entierrro de la sardina en la población de Naiguatá, estado Vargas, cada miércoles de ceniza, un grupo de entusiastas intérpretes musicales liderizados por Ricardo Díaz hizo de las parrandas, los merengues y otros ritmos una vía de proyección cultural que en los últimos 30 años se ha consolidado como el gran colectivo de “Las Sardinas de Naiguatá”.




Este 21 de agosto fue un sábado de gran lucimiento en los espacios de La Micomicona, donde se disfrutó de la musicalidad forjada en la costa central de Venezuela. Parrandas, calipsos, merengues y hasta cantos de pilón, sones y muchos otros géneros provenientes de diversas regiones del país fueron motivo de aplausos por el nutrido público que abarrotó las instalaciones del Centro de la Diversidad Cultural en Los Rosales, participando en los bailes, los cantos y la contagiosa alegría expresada por los hombres y mujeres que conforman la afamada agrupación de cantantes y músicos, ahora renovada con elementos innovadores como lo es la presencia del piano en sustitución del tres, pero conservando siempre la instrumentación de viento metal y su tradicional batería de tambores entre otros elementos de percusión, además de su inconfundible coro femenino.




En el desarrollo del acto se hizo el anuncio del más reciente logro de este grupo, como lo es la grabación de un nuevo álbum musical, auspiciado por el Smithsonian Institution de los EEUU, mediante acuerdo con la embajada venezolana representada en Washington y el Centro de la Diversidad Cultural. Parte del repertorio que se conocerá en el disco de fabricación norteamericana fue ejecutado en el acto de este sábado por los 17 integrantes del excelente conjunto artístico que llevó a la audiencia a pedir otra y otra canción y a reconocer que hay Sardinas para rato.




