Hace algunos meses todavía estaba abierta al público la exposición “Todas las Cuerdas Suenan en Homenaje a Cruz Quinal” en nuestra sede en Los Rosales, ese extraordinario compositor, intérprete y creador de toda una serie de instrumentos de cuerdas que en miles de cajas de resonancia hicieron fama desde la creación del bandolín morocho. Entre las fotografías de Rafael Salvatore, en esa muestra se apreciaba la figura humilde de una mujer y sus hijas al lado del gran fabricante de instrumentos, ayudando en la faena diaria. Rosa Elena Palomo, la mujer, la que nunca pudo llegar a Caracas a los actos celebratorios en homenaje a Cruz Quinal organizados por este Centro en el año 2010 en la quinta edición del Foro de los 100 días.
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Quisimos verla de pie. La enfermedad lo impidió. Compañera de luchas, esposa y madre de la más jóven estirpe del gran creador musical del Municipio Montes en el Estado Sucre. Rosa Elena Palomo siguió envuelta en llanto. El mes de junio de este año 2011 fue el tiempo más amargo. Falleció en San Lorenzo Mártir de Caranapuey, se nos escapó del diálogo franco aquella sencillísima mujer que compartió la sangre y el trabajo diario con Cruz Alejandro Quinal desde la edad de quince años. La esposa y madre de las cinco hijas huérfanas de padre, la familia que sumaba en el trabajo de la fabricación de los diversos instrumentos musicales con el Rey del Bandolín en la pequeña empresa del Valle de Cumanacoa. Este 11 de junio de 2011 fue sepultada en el mismo cementerio donde hace un par de décadas fue sembrado el cuerpo de Cruz. Nos cuentan que salió en hombros este otro ataud desde la misma casa de la fábrica y que fue llevado su cadáver ante las imágenes que protegía de Santa Rosa y de San Lorenzo, como testigos fieles de la iglesia levantada bajo la dirección de los capuchinos aragoneses hace más de trescientos años en aquel lugar y de allí a ese camposanto elevado hacia El Turimiquire, donde ahora comparte el otro mundo de los encantamentos con aquel hombre al que dedicó la totalidad de su vida. Desde esta Fundación adscrita al Ministerio del Poder Popular para la Cultura, nos unimos a todos los que admiraron el temple de Rosa Elena Palomo y decimos también que no quedará en el olvido su ejemplo de digna defensora de los más auténticos valores de la venezolanidad y custodia de su pueblo natal.














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