Expediente en Curso 2021

 

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Video sobre San Juan Bautista: http://www.diversidadcultural.gob.ve/venezuela-plural/coleccion-audiovis...

Ficha de Inventario:  ficha_de_inventario_ipc.pdf (364.97 KB)

Consentimiento de las Comunidades:  consentimiento_de_las_comunidades.pdf (4.72 MB)

Ciclo Festivo alrededor de la devoción y culto a San Juan Bautista

Contenido del Expediente:

Estado (s) Parte (s)

República Bolivariana de Venezuela.

Nombre del elemento

Ciclo Festivo alrededor de la devoción y culto a San Juan Bautista.

Ubicación geográfica y alcance del elemento.

Los principales involucrados, para quienes el elemento es signo de identidad cultural, se autorreconocen como Parranderos y Sanjuaneros, siendo estos últimos los devotos que, de modo independiente, o perteneciendo a una organización comunitaria, rinden ofrendas y participan de un tramado ritual afianzado en la fe, ante la presencia simbólica y religiosa de San Juan Bautista. Los Parranderos son creyentes y depositarios de saberes ancestrales y forman parte de agrupaciones en torno al santo, como herederos de modos organizativos de origen colonial. Estas agrupaciones en el curso histórico han redimensionado sus estructuras y formas conmemorativas. Cada colectivo le atribuye un nombre particular a su forma organizativa, que generalmente incluye la denominación de la localidad donde habitan y practican la manifestación. En Venezuela se han conformado más de 150 organizaciones devotas celebrantes del culto.   

Es un elemento del PCI muy enraizado en más de 150 comunidades de la región norte y centro costera del país, en la mayoría de los casos asentadas frente al Mar Caribe, al pie de la Cordillera de la Costa. Estas comunidades se ubican mayoritariamente en los estados Aragua, Carabobo, Miranda, Vargas (actual estado La Guaira) y Yaracuy, y comprende distintas localidades, tanto rurales como urbanas, de origen afrodescendiente. Como producto de las importantes migraciones desde el campo hacia las grandes ciudades, motivadas por las transformaciones socioculturales del país, tal y como fue el auge y desarrollo de la industria petrolera desde la primera mitad del siglo XX, el elemento también cuenta con una importante presencia en Caracas, la capital de Venezuela, y en otras grandes urbes.

  Identificación y definición del elemento     

Los Estados deberán demostrar que "el elemento constituye patrimonio cultural inmaterial según se define en el artículo 2 de la Convención".

  • X Tradiciones y expresiones orales, incluida la lengua como vehículo del patrimonio cultural inmaterial.
  •    Artes escénicas.
  • X Prácticas sociales, rituales y eventos festivos.
  •    Conocimientos y prácticas sobre la naturaleza y el universo.
  •     Artesanía tradicional.
  •     Otro (s).

Proporcione una breve descripción del elemento que pueda presentarlo a lectores que nunca lo han visto o experimentado.

La celebración constituye un entramado de conocimientos y prácticas heredadas desde el siglo XVII. Mayoritariamente está representada por comunidades afrovenezolanas, descendientes del emplazamiento de haciendas coloniales. Sus inicios se vinculan a la influencia del catolicismo, en conjunción con expresiones verbales, musicales y corporales, cuyas raíces se conectan con África subsahariana. Para los Sanjuaneros, su vitalidad es significado de resistencia cultural y libertad; remembranza de la esclavitud de sus ancestros.

En diferentes localidades el ciclo festivo se inicia a comienzos de mayo. Las celebraciones convergen a finales del mes en un rito de aparición de San Juan, quien, en algunos casos, es niño y en otros, adulto. Junio resulta el período de mayor riqueza del calendario ritual del elemento, destacando los días 23 y 24. El 23, los Sanjuaneros intercambian visitas para fortalecer su amistad, mientras hacen acercamientos a iglesias y Casas del santo. El 24 es dedicado a la fiesta y al bautizo del santo en los ríos; rememoración del evento bíblico. Muchos devotos también se sumergen en el río para ser bendecidos por el santo.

Los portadores al ritmo de golpes de mina y cumaco, entre otros tipos de tambores, evocan historias mientras solicitan favores, agradecen y pagan promesas. La alegría y espiritualidad se manifiesta entre cantos de sirena, luangos, malembe y sangueos durante las procesiones. El cierre del ciclo varía, mas, en numerosas comunidades, culmina el 16 de julio, día de la Virgen del Carmen, cuando la imagen religiosa se retorna a su sitio de resguardo.

¿Quiénes son los portadores y practicantes del elemento? ¿Existen roles específicos, incluidos los relacionados con el género o categorías de personas con responsabilidades especiales para la práctica y transmisión del elemento? Si es así, ¿quiénes son y cuáles son sus responsabilidades?

Los portadores se organizan en cofradías, sociedades, parrandas y hermandades. Las cofradías y sociedades tienen responsabilidad sobre la imagen religiosa y sus roles están siempre vinculados a la institución eclesiástica, distinto a lo que sucede en las parrandas y hermandades, cuyas dinámicas resultan más tangenciales a los estatutos católicos, razón por la cual la imagen posee en cada comunidad su Casa, sitio de resguardo siempre conectado a una figura tutelar. 

En las organizaciones participan personas de distintas condiciones sociales, políticas y económicas, pero, siempre es vital, el respeto de las jerarquías consuetudinarias en las que predomina el rol asignado a las mujeres, como es el caso de las Capitanas, Presidentas y Hermanas de San Juan; Celadoras, Custodias o Madrinas. También están las Mariposas, mayoritariamente niñas, quienes ondean banderas ante el santo durante las procesiones.

Otros roles son los tamboreros y sus ayudantes, lutieres, cargadores del santo, cantantes y bailadores. También participan cocineros, hacedores de bebidas rituales, promeseros, pintores, tallistas y escultores, creadores de las imágenes y el sacerdote. En varias localidades destacan los lancheros, pescadores que en sus embarcaciones pasean al santo mientras recorren sus sitios de trabajo junto al mar, para obtener la bendición de San Juan Bautista.

En diferentes etapas del ciclo festivo participan la mayoría de los miembros de las comunidades, quienes se involucran desde la autogestión; por ejemplo, para distribuir alimentos o adornar las calles. Si es necesaria una recolecta de dinero o la solicitud de apoyo económico ante instituciones gubernamentales, la comunidad también se organiza. 

¿Cómo se relacionan los conocimientos y habilidades con el elemento que se transmiten hoy?

"Los verdaderos sentimientos que se llevan por San Juan se encuentran en el corazón y no en la mente", es una expresión común entre los Sanjuaneros. En esta exclamación de fe radica la función social que las comunidades devotas proporcionan al elemento. Para que dicha premisa sea recreada de forma anual, es imprescindible que, en cada componente de la celebración, la cohesión social, la hermandad, la solidaridad, el respeto y el compromiso se mantengan presentes.

A la imagen de San Juan se asocian el cumplimiento de milagros y favores, tales como la recuperación de la salud, la prosperidad e incluso la consecución del amor. En este sentido, ante el santo y el repique de sus tambores, existe un imaginario popular que se expresa en los dolores, pero también en las esperanzas de sus devotos, incluyendo los de aquellos que no pueden participar en la celebración. La recreación del ciclo festivo implica no sólo la solicitud de aspiraciones individuales, sino que trasciende hacia la búsqueda del bienestar del prójimo y de la comunidad en pleno.

El elemento comprende y estimula un alto sentido de pertenencia y de marcos identitarios locales y regionales. Los portadores, tanto en el contexto de la celebración como en otros espacios de su vida cotidiana, refieren y evocan permanentemente sus memorias colectivas a partir de la figura de San Juan Bautista, estableciendo conexiones con los ancestros, el territorio y el paisaje que han dado escenario y significado al Ciclo Festivo. 

¿Existe alguna parte del elemento que no sea compatible con los instrumentos internacionales de derechos humanos existentes o con la exigencia del respeto mutuo entre comunidades, grupos e individuos, o con el desarrollo sostenible?

El elemento es afín a los instrumentos internacionales de derechos humanos, y su respeto no sólo es una aspiración colectiva, sino una condición exigida para la participación en cualquier actividad vinculada al Ciclo Festivo. El trato adecuado entre Sanjuaneros y la consideración de la sabiduría de los adultos son requisitos primordiales. Más allá de ciertos roles asignados, de acuerdo al género, ser hombre o mujer no es impedimento para asumir responsabilidades asociadas con la celebración.

En el pasado, el elemento estaba vinculado a expresiones orales que podrían ser interpretadas como ofensivas o discriminatorias. Es el caso del uso de la palabra rochela, que significa fiesta o reunión. Durante la época colonial, la frase "rochela de negros" era utilizada por los esclavizadores para descalificar las celebraciones de los Sanjuaneros. A partir de este hecho, en comunidades del estado Aragua se generaron espacios de reflexión, que han conducido a la reinterpretación y reivindicación de la historia y la oralidad, como contrapeso a los prejuicios y estereotipos establecidos por los sectores dominantes.

La relación entre el Ciclo Festivo y el territorio se traduce en la conformación de geografías simbólicas, cuyas características ambientales, desde una perspectiva endógena, son reconocidas y protegidas tanto por sus valores naturales como por su vinculación al PCI. En muchas de las comunidades portadoras las actividades económicas, especialmente la agricultura y la pesca, son gestionadas a partir de proyectos autosostenibles en los que el elemento resulta fundamental para definir el valor y el curso de dichas prácticas socioproductivas tradicionales. 

Contribución para garantizar la visibilidad y la conciencia y fomentar el diálogo

El Ciclo Festivo de San Juan Bautista, y particularmente las diferentes formas organizativas que le definen, constituyen un referente emblemático de los preceptos establecidos en la Convención UNESCO, 2003. Los sentimientos devocionales y las acciones mancomunadas que se celebran aun en ausencia de imágenes o tallas, son muestra de un legado inmaterial basado en un sistema de valores humanos de trascendencia universal. La perseverancia, solidaridad y entrega con que los portadores del elemento han trabajado por siglos a favor de su pervivencia, incluso desde la consideración de circunstancias históricas, sociales, políticas y económicas adversas, representan una clara demostración para toda la humanidad de que sólo desde el compromiso compartido, el trabajo sostenido y una clara conciencia sobre los orígenes y fundamentos del acervo cultural, será posible no sólo la visibilización del PCI, sino la concreción de planes que garanticen el fortalecimiento y socialización de su importancia de cara al futuro.

¿Cómo se fomentaría el diálogo entre comunidades, grupos e individuos mediante la inscripción del elemento?

Este ciclo festivo es una muestra de la vitalidad de formas alternativas de fe y ritualidad en contextos diferenciados: pueblos, pequeñas y grandes ciudades. A partir de su inscripción, la viabilidad del elemento se podrá catalizar y enriquecer desde la capacidad y disposición de sus portadores, para compartir espacios con otras parcialidades étnicas, culturales y religiosas. La recreación de diferentes saberes, formas organizativas, estéticas, toques de tambores, cantos y bailes, recogen un enorme potencial para el intercambio en ejercicios reales de interculturalidad.

El elemento en términos del diálogo entre comunidades, ya cuenta con un sinfín de experiencias en el ámbito nacional e internacional que tienden a intensificarse. Se hace  notable la relación de sanjuaneros del estado Yaracuy con colectivos de España, así como los Encuentros Internacionales que se realizan, desde hace más de 20 años, entre los sanjuaneros de Tarapío en el estado Carabobo y los de República Dominicana.

¿Cómo se promovería la creatividad humana y el respeto por la diversidad cultural mediante la inscripción del elemento? 

Los portadores reconocen la diversidad simbólica y ritual que existe entre las diferentes organizaciones sanjuaneras, conscientes de que esas diferencias les enriquecen en el contexto de la fe y la fraternidad que los caracteriza y une como devotos. En la celebración, según cada comunidad portadora, las líricas expresan salutaciones al santo y al público, y/o contenidos satíricos. En cuanto a las formas de percusión, como por ejemplo el sangueo, su ejecución se distingue por el ritmo y el tipo de repique. Sobre el baile cada localidad también tiene sus particularidades. En el seno de estos procesos la espontaneidad, el ingenio y la improvisación son recurrentes. Tan significativa riqueza constituye un aporte extraordinario para la promoción de la creatividad humana y del respeto por la diversidad cultural, más allá de los espacios tradicionales de significación sanjuanera, y podrán considerarse como un referente vivencial y universal tras la inscripción del elemento. 

Medidas de salvaguardia.

¿Cómo se asegura la viabilidad del elemento por parte de las comunidades, grupos o, en su caso, individuos interesados? ¿Qué iniciativas pasadas y actuales han tomado al respecto?

Previo al proceso de elaboración de la postulación, los portadores venían trabajando en la salvaguardia del elemento. Desde mediados del siglo XX los sanjuaneros han concentrado sus esfuerzos en iniciativas de investigación comunitaria, en las que cultores y docentes se han abocado a conocer sus orígenes y transformaciones. Desde la tradición oral, asumieron un trabajo etnográfico entre devotos interesados en profundizar acerca de la simbología y diversidad cultural que caracteriza al Ciclo festivo.

En el contexto urbano, los sanjuaneros se han preocupado por investigar las raíces de una expresión que se ha resemantizado al practicarse en nuevas dimensiones socioculturales. La estrategia implementada ha sido el contacto con portadores de los estados pioneros para la conformación de sociedades, cofradías, parrandas y hermandades. Como esfuerzo pasado, sostenido en el presente, los conocimientos adquiridos se difunden a través de talleres formativos y en encuentros entre comunidades urbanas y rurales, que comparten la devoción y culto por San Juan Bautista.

Adicionalmente, es común entre portadores la realización de conversatorios en diversas partes de la geografía nacional, trascendiendo de sus ámbitos locales y regionales. Otra de las medidas que mayormente está asegurando la viabilidad del elemento en la actualidad, es la aplicación del San Juan Escolar,  que consiste en iniciar a los niños en el conocimiento de música, cantos y bailes sobre la tradición. Los tallistas también se han ocupado por enseñarles su oficio, permitiendo la observación del proceso artístico y espiritual que comprende representar a San Juan en yeso o madera. 

Marque una o más casillas para identificar las medidas de salvaguardia que han sido y están tomando actualmente las comunidades, grupos o individuos involucrados:

X Transmisión, particularmente a través de la educación formal y no formal

X identificación, documentación, investigación

X preservación, protección

X promoción, mejora

  revitalización

Explique cómo se lograría esto a nivel nacional.

El elemento tiene un sinfín de experiencias nacionales que tiende a intensificarse. Desde su inscripción en la Lista Representativa, las iniciativas locales sin ánimo de lucro estarán dispuestas a apuntar a la transmisión de valores a medida que se multiplican, centrándose en el diálogo como herramienta para resolver las dificultades cotidianas. Desde su reconocimiento a escala universal, y particularmente a través de conferencias en espacios escolares, dramatizaciones y muestra de canciones, se fortalecerá la transmisión de la oralidad hacia las nuevas generaciones. Recordando una oralidad que fue subyugada en la historia oficial, los sanjuaneros en el futuro como en el presente, mostrarán respeto a la interculturalidad, al construir un discurso que reafirme su identidad, sin menospreciar la cultura hegemónica que, en el pasado, no valoraba. este elemento. Sus voces y corporalidad fortalecerán una historia colectiva, siempre tejida de vasos comunicantes, de inclusión y comprensión de la alteridad.