Venezuela en la Lista Representativa del Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad

Diablos Danzantes de Corpus Christi de Venezuela

Los Diablos Danzantes de Corpus Christi constituyen una manifestación de religiosidad popular tradicional, practicada en Venezuela desde mediados del siglo XVII. Integra expresiones diversas de ritualidad de carácter sagrado y profano: ceremonias religiosas, recorridos en espacios con significación simbólica, bailes, secuencia de pasos en forma de cruz, y en algunos casos improvisaciones, además de expresiones musicales que contemplan la ejecución de instrumentos de cuerdas o percusión, en las que siempre está presente el uso de una maraca en la mano derecha, como forma de ahuyentar a los malos espíritus.

Es una práctica normada que se celebra anualmente el noveno jueves después del Jueves Santo e involucra a miembros de cofradías unidos por el pago de promesas, en algunos casos vitalicio. El motivo central es la rendición de los Diablos ante el Santísimo Sacramento como forma de recrear el triunfo ancestral del Bien sobre el Mal.

Los autodenominados “promeseros” utilizan máscaras alegóricas a diablos, animales y otras representaciones  Aun cuando la cofradía de cada localidad tiene sus normas y especificidades en este aspecto, hay un espacio que permite la expresión creativa y las habilidades manuales de los portadores, respetando los distintivos que indican  jerarquías o votos por prosperidad, entre otros.

La indumentaria consiste en pantalón, camisa, capa y velo de diferentes diseños y colores, en algunos casos con una cola alusiva al demonio. Siempre se incorporan símbolos cristianos (la Cruz, escapularios, palma bendita, el Santísimo Sacramento), visibles o no, así como cencerros, pañuelos y cintas protectoras de los danzantes ante posesiones malignas.

¿Dónde se celebra?

En diversas comunidades de Venezuela se realiza el culto al Santísimo Sacramento mediante la celebración del ritual de religiosidad popular denominado Diablos Danzantes de Corpus Christi, que se efectúa en el marco de la festividad católica donde se resalta la presencia de Cristo en el Sacramento de la Eucaristía.  Los danzantes se agrupan en cofradías o hermandades, que se identifican a sí mismas de acuerdo al nombre de la localidad en la cual se desenvuelven, esto es por ejemplo, las poblaciones de Cata, Chuao, Turiamo, Ocumare de la Costa, Cuyagua, San Millán, Yare, Tinaquillo, San Rafael de Orituco, Patanemo y Naiguatá.

Muchas cofradías, conformadas entre los siglos XVII y XIX, en la actualidad han sido registradas jurídicamente como Asociaciones Civiles para propósitos administrativos y organizativos ante las instancias públicas.  Para los efectos del desarrollo de la manifestación, los portadores, que suman cerca de 5.000 personas, mantienen la estructura  jerárquica original de las cofradías.

Las comunidades en las que se realiza la celebración de los Diablos Danzantes están ubicadas en la zona centro norte del país, en los estados y localidades siguientes: Estado Aragua: Cata, Cuyagua, Chuao, Ocumare de la Costa y Turiamo (sede en Maracay); Estado Carabobo, San Millán y Patanemo; Estado Cojedes, Tinaquillo; Estado Guárico, en San Rafael de Orituco; Estado Miranda, en San Francisco de Yare y en el Estado Vargas, en Naiguatá. Desde el punto de vista geohistórico, los orígenes de estas comunidades estuvieron vinculados a las haciendas para la explotación del cacao y otros cultivos como la caña de azúcar, el café y el añil, surgiendo en estos espacios a lo largo del tiempo, una diversidad de manifestaciones populares producto de la interacción conjunta de tres culturas: la indoamericana, la europea y la africana.

Inscrito en 2012 (7.COM) en la Lista Representativa del Patrimonio Cultural Inmaterial

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PARRANDA DE SAN PEDRO DE GUARENAS Y GUATIRE

La Parranda de San Pedro es una manifestación popular de carácter ritual y festivo. Aunque imprecisa, su primera referencia histórico-documental ubica su origen a principios del siglo XIX.

Los preparativos de la festividad se inician varios meses antes de junio, cuando los parranderos agrupados en comparsas, ensayan música, cantos y bailes, renuevan el vestuario y designan las personas que van a encargarse de las actividades preparatorias.

En la tarde de cada 28 de junio, los miembros de cada Parranda vistiendo su ropa cotidiana, encierran sus respectivas imágenes de San Pedro en las Iglesias de Santa Cruz de Pacairigua, de Guatire, y en la Catedral de Nuestra Señora de Copacabana, de Guarenas, iniciándose el Velorio con el canto de coplas alusivas al Santo que se prolonga hasta las doce de la noche.

El 29 de junio, día de San Pedro, después de haber escuchado la misa cantada en la Iglesia y recibido el “permiso” y la bendición del sacerdote para que la imagen del Santo salga, los parranderos, todos del género masculino,  con el rostro pintado de betún negro y ataviados de forma característica, junto a la comunidad desbordan las calles con alegría y entusiasmo. Entonan coplas y danzan al ritmo de la música, “bailando” la imagen de San Pedro con el objeto de rememorar la tradición oral según la cual el Santo sanó a la hija enferma de la esclavizada María Ignacia. Durante el resto del día, visitan casas de viejos parranderos que han contribuido al legado histórico y cultural de la manifestación, así como de promeseros que abren sus hogares al Santo y a los parranderos.

¿Dónde se celebra?

Se celebra en el Estado Miranda, en las poblaciones de Guatire y Guarenas, región Centro. Los portadores de la manifestación se autodenominan como Parranderos de San Pedro de Guarenas y Parranderos de San Pedro de Guatire. Ambos colectivos pertenecen a comunidades que se identifican con una memoria histórica asociada a la devoción hacia San Pedro Apóstol, expresada en cantos, danzas y el pago de promesas que se recrean cada 29 de junio. La mayoría de los portadores habitan en las poblaciones de Guarenas y Guatire del Estado Miranda, cuya actual actividad económica es la producción de bienes y servicios, aunque también hay una importante industria agrícola. Los mismos se desempeñan en oficios y profesiones diversas, propias del ámbito urbano e industrial, tales como: albañiles, médicos, abogados, agricultores, contadores, docentes, comerciantes, músicos, bailarines, estudiantes, deportistas. Los parranderos, así como los miembros de sus comunidades que participan en cualquiera de las actividades relacionadas con la manifestación, también se autorreconocen como sanpedreños.

Inscrito en 2013 (8.COM) en la Lista Representativa del Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad

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CONOCIMIENTOS Y TECNOLOGÍAS TRADICIONALES PARA EL CULTIVO Y PROCESAMIENTO DE LA CURAGUA

Los conocimientos y tecnologías tradicionales para el cultivo y procesamiento de la curagua conforman un cuerpo complejo de saberes y prácticas tecnológicas significativas relacionadas a la siembra de esta planta, al procesamiento de las fibras derivadas y la  elaboración de productos artesanales mediante técnicas de tejido. El elemento reúne competencias especializadas en las  características ecológicas locales para el cultivo de la curagua, en la técnica específica de extracción de las fibras (tallado) y su procesamiento, hasta convertirlas en los hilos para la elaboración de productos artesanales a partir del entrelazado de elementos. Caracteriza la fibra su fortaleza, durabilidad, blancura y suavidad.
El dinamismo y la innovación del elemento se evidencian en la combinación de los conocimientos prehispánicos sobre la botánica y aprovechamiento de las fibras de la curagua y del moriche (Mauritia flexuosa), junto con la incorporación creativa de herramientas, procesos y materiales foráneos sin perder su particularidad local. Los saberes tecnológicos de la curagua se materializan siguiendo cuatro etapas sucesivas de producción, que incluyen:

1.    El cultivo: implica la preparación del terreno, la siembra y cuidado de la planta durante dos a tres años.

2.    El tallado: extracción de la fibra de la penca de curagua mediante un movimiento de despeje, utilizando una cuerda de la misma fibra y una herramienta local (tortol).

3.    El procesamiento: serie de subprocesos para acondicionar la fibra y producir el hilo (lavado, secado, raspado, encabezado, escarmenado, hilado).

4.    La elaboración de bienes tradicionales.

¿Dónde se encuentra la planta?

En el Estado Monagas, municipio Aguasay, región Oriente.

Inscrito en 2015 (10.COM) en la Lista Representativa del Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad

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EL CARNAVAL DE EL CALLAO: REPRESENTACIÓN FESTIVA DE UNA MEMORIA E IDENTIDAD CULTURAL

El Carnaval de El Callao es una expresión festiva, resignificante de la memoria e identidad local, cuyos orígenes se asocian a los cannes brulées, fiestas de emancipación celebradas en las islas francoparlantes del Caribe.

Alrededor del Calipso, la representación simbólica de personajes históricos y fantasías creativas, conciertos y bailes en las calles del pueblo, engranan  lúdicamente prácticas, conocimientos, valores, instrumentos musicales y espacios significativos para el encuentro y la remembranza identitaria.

En el Calipso se ejecutan instrumentos tradicionales: cuatro -cordófonos-, bumbac y tambores largos –membranófonos-, charrascas y cencerros -idiófonos–, así como eléctricos: guitarra y bajo. Originalmente sus letras, de contenido satírico, crítico o afectivo, eran cantadas en patois, lengua propia de Las Antillas. Actualmente también son interpretadas en español e inglés.

El Carnaval transcurre entre recorridos independientes de las comparsas que parten desde sus correspondientes sedes, sin entrecruzarse en la ruta. A lo largo del trayecto, la comparsa incrementa el número de participantes iniciales —200 a 300—, hasta alcanzar entre 1.500 a 3000, por la incorporación espontánea de residentes y visitantes.

El Carnaval ocurre en un ciclo festivo de dos meses. Inicia en enero con el “Grito de Carnaval”, fase preparatoria caracterizada por ensayos domingueros. Tiene su máxima expresión hacia finales de febrero y principios de marzo, en fecha  variable según el calendario católico. Comprende una semana de celebraciones continuas que culminan el martes de carnaval a las doce de la noche, cuando  los portadores hacen un alto a su fiesta y retornan al curso cotidiano.

¿Dónde se celebra?

En el Estado Bolívar, población El Callao, región Guayana.

Inscrito en 2016 (11.COM) en la Lista Representativa del Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad

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